01 febrero 2010

Cuestión de justicia

Como tantas otras personas de mi generación, tengo 57 años y trabajo desde que cumplí los 14, es decir que a fecha de hoy llevo cotizando cuarenta y tres años a la Seguridad Social.

En estos cuarenta y tres años, he aportado mi granito de arena para que el sistema de pensiones mejorara las condiciones de nuestros padres y abuelos. También mi pequeña aportación sumada a la de las los demás trabajadores ha permitido ampliar la cobertura de la Seguridad Social a todos los ciudadanos. Hasta aquí, todo correcto, pero mira por donde ahora se nos plantea que como el gasto público cada vez es mayor, la solución para resolverlo es que sigamos pagando los de siempre simplemente a base de alargar nuestra vida laboral.

¿Que significa esto? Pues muy sencillo. Un ahorro importante para las arcas de la Seguridad Social al retrasar el inicio del pago de pensiones para este grupo de trabajadores. Por el contrario, para nosotros, representa retrasar la apertura de puertas al mercado laboral a nuestros propios hijos, lo que significa que éstos tengan que seguir viviendo a nuestra costa. Efectivamente, esto es mucho más barato para las arcas del Estado que jubilarnos y permitir que nuestros hijos trabajen, pero también es más costoso para nuestro bolsillo y naturalmente, más descorazonador para nuestros chavales.

¿Dónde está esa sociedad del bienestar que ayudamos a construir? ¿Cuantos presidentes, ministros, consejeros, subsecretarios, diputados, senadores, directores generales, concejales y demás chupópteros se han llenado los bolsillos con el fruto de nuestro esfuerzo? Señores, si cualquiera de nosotros tuviéramos el sueldo que tienen Uds., les aseguro que no nos importaría en lo más mínimo alargar la edad de nuestra jubilación no hasta los 67 sino hasta los 120 años, por que sabemos que la pensión de jubilación en ningún caso nos compensaría lo que el Estado, la Comunidad Autónoma, el Ayuntamiento o quién fuera nos pagarían si continuaramos en activo. Quiere decir esto que si muchos de estos personajes siguen en activo hasta los 70 años, que parece ser la edad máxima de jubilación que contempla nuestra legislación para los cargos públicos, le cuestan más dinero al Estado que si los obligaran a jubilarse a los 65, pero claro, ese tipo de ahorro no interesa y como estamos hablando de clases privilegiadas eso no se tiene en cuenta. Es más fácil joder a los de siempre que ya están acostumbrados...

Total, centrándome en mi caso, cuando me llegue la edad de jubilación, que será a los 66 años (cuestión del año en que nací), como otros muchos de mi generación, llevaré cotizados a la Seguridad Social un total de 52 años, claro está, siempre que a otro político vividor no se le ocurra seguir exprimiéndonos todavía más para poder seguir disfrutando de sus privilegios. Como mínimo, espero que no hayan dilapidado las arcas de la Seguridad Social y se nos retorne algo de lo que a lo largo de nuestra vida nos ha correspondido aportar. Simplemente se trata de una cuestión de justicia.

07 julio 2007

El webmaster pederasta

Como supongo ya sabéis, soy el webmaster de laotrabarcelona.com. Seguro que ninguno de vosotros os habéis puesto a pensar que riesgos conlleva esta misión. Pues no os creáis que sea fácil, no. Veréis:

Nos disponemos a dar un paseo, mis dos muletas, mi cámara fotográfica y yo. Mis dos muletas puesto que tuve un esguince en un pie y todavía no estoy recuperado. Mi cámara, compañera de fatigas que me permite ilustrar la web y yo, porque sin mí, mis muletas y mi cámara se niegan a salir.

Hete aquí que con todas las dificultades que conlleva tener las dos manos ocupadas, pasito a pasito, foto a foto, llego a un parque de la ciudad. Y aquí continúo la sesión fotográfica. Me doy una vuelta por el parque fotografiando todo lo fotografiable desde los máximos ángulos que me permite mi mermada movilidad.

En esto, cuando ya estoy terminando, se me presenta una pareja de agentes de la autoridad y me comunican que han recibido una denuncia en el sentido de que alguien se está dedicando a hacer fotos a los niños que están jugando en el parque y resulta ser que ese alguien soy yo…

Mi primera reacción es de sorpresa, que poco a poco va derivándose en indignación.

-¿Pero a que punto hemos llegado? ¿Es que nos hemos vuelto todos locos?

Me explican que una señora es la que ha notificado mis “fechorías”.

Le explico al agente que soy webmaster de un sitio dedicado a la ciudad y que hago fotos en parques, monumentos y todo aquello que pueda ser mostrable a mis visitantes. Le ofrezco también la cámara para que revise las fotografías, presumible prueba del delito para la denunciante.

Me cago en todo porque uno sale a hacer fotografías por ahí y alguna histérica con los niveles de locura desbordados por prestar una atención desmesurada a los programas basura de la televisión, se cree en el derecho y la obligación de lapidarlo y encima sin dar la cara. Me hubiera gustado oír sus disculpas una vez comprobado el contenido de la cajita, pero la señora en cuestión bien se ha preocupado de desaparecer orgullosa por su triunfo, supongo que con la cara esa que se les pone a los imbéciles que se creen portadores de la justicia y la moral y que son incapaces de reconocer y rectificar sus errores aún cuando estos queden claramente demostrados.

Intento ponerme en la mente de la justiciera del parque y me imagino que la señora, habrá pensado que mi cojera no es más que un disfraz para pasar inadvertido. Mis muletas dos armas camufladas para defenderme en caso de ser perseguido por la fuerzas del orden y que en realidad, corro como un galgo y que mi barriga y mi calva son postizas. ¡Fachada, todo es fachada! El pederasta del parque utiliza estas tretas para engañar a la gente de bien, pero a mí, a la justiciera del parque, ¡no me la pega!

Resumiendo. Es preocupante lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Todos nos estamos convirtiendo en el gran hermano. Todos nos creemos superhéroes que tenemos la obligación de meter las narices en la casa del vecino y si algo no nos gusta, quemar la casa con él dentro. ¡Por si acaso!

Determinados medios de comunicación favorecen extraordinariamente estas actitudes. Solamente hacen que provocar juicios paralelos ante cualquier evento de la sociedad. Que si la Pantoja tal, que si la pobre Encarna Sánchez hizo o deshizo tal o cual cosa… Triste, realmente triste… ¡y peligroso!

Como las cosas sigan así, vaticino que no pasará mucho tiempo hasta que algún desgraciado sea linchado en cualquier plaza de cualquier pueblo. Lo peor de todo, es que a esto ya no se le ve marcha atrás.

¡Que le vamos a hacer! De todas formas gracias queridos lectores. Os invito a disfrutar de las fotografías que tomé en aquel parque y de muchas otras en laotrabarcelona.com y ahora os dejo, que me voy a poner la gabardina y me voy a ir por ahí a asustar a cuatro histéricas deseosas de hacer la buena obra del día.

19 febrero 2007

El sorteo maldito

Diario 20 minutos de 19/02/2007

Que demonios hay que hacer para conseguir un piso?.

Dice la noticia, que tras siete horas de sorteo, va el Sr. Notario y se equivoca al apuntar un número, dejando sin piso a uno de los agraciados.
  • Digo yo que agraciado, lo que se dice agraciado no lo parece mucho.
Dice la noticia que el Ayuntamiento de Barcelona se plantea cambiar el sistema de sorteo.
  • Digo yo que quizás, lo primero que deberían plantearse es cambiar de notario
Dice la noticia que el representante del Ayuntamiento de Barcelona, descarta que se compense de alguna manera a la persona afectada.
  • Digo yo que, si se trata de uno de esos "chiquillos" de treinta y tantos que como otros muchos tiene que vivir en casa de los padres porque no puede permitirse pagar una hipoteca, al menos deberían compensar a los padres.
Dice la noticia que "lo importante" es que el Ajuntament dispone de los medios, en este caso la grabación del sorteo, para "verificar y detectar que las personas que tienen un número válido puedan acceder a una vivienda"
  • Digo yo que de que sirve esto si no se va a compensar al poseedor de ese número válido, que no va poder acceder a la vivienda.
Dice la noticia que para sortear 1509 pisos estuvieron más de siete horas
  • Digo yo que después de siete horas de machaqueo la puede cagar el notario y hasta el mas pintado.
Dice la noticia...

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Como consuelo queda lo que dijo la ministra hace un tiempo, "los pisos cada vez son mas accesibles" (ver artículo Sra. ministra, he salido. He ido a comprarme un piso) y posiblemente, el poseedor del número 0241 ya no dependa del piso del sorteo y casi casi seguro que ni se ha enfadado.

Pero hay un detalle que me tiene intrigado. Dicen que tienen la grabación del sorteo (no se si en formato DVD o CD). Pues como decía un famoso ex-ministro, "manda güevos", seguro que estos soportes han pagado el canon a la SGAE, lo que en resumen nos viene a decir que hasta de los sorteos de los pisos de protección oficial sacan tajada. Es que puedes mirar donde quieras, porque están en todas partes. Hay que ver como ha cambiado la religión!

08 febrero 2007

Con el culo en pompa (basado en una historia real)

Hoy he vivido una situación un tanto extraña.

Veréis, hace unos meses que tenia molestias en el cóxis, ese huesecillo ubicado allí donde termina la espalda; vamos, la rabadilla, como también se le conoce.

El caso es que he ido al hospital a que me visitara el traumatólogo y después de unas cuantas preguntas, me ha propuesto hacerme una infiltración. En ese momento es cuando ha comenzado mi aventura.

El doctor, muy amable el hombre, me ha hecho tumbar en una camilla con el culo en pompa para poder hacer su trabajo, pero lo curioso del caso es que ha dejado una de las puertas del consultorio abierta de par en par. Desde mi sitio, veía a otros pacientes visitándose en otras consultas y evidentemente, ellos podían verme a mi, todo eso a parte de un sinfín de personas que circulaban por esa especie de “patio interior” lleno de puertas traseras.

Constantemente había gente que entraba y salía de la consulta donde yo era atendido, y el doctor, abocado a mi culo, se excusaba sin cesar, supongo que se sentía tan violento como yo mismo.

-Estoy haciéndole una infiltración en el cóxis – decía a las distintas e inacabables visitas; no sé si por puro cachondeo o simplemente para que su honor (y el mío) no quedaran mancillados.

Creo que no solamente se lo decía a los que entraban, sino también a cualquiera que circulaba por allí. Hasta quizás lo han anunciado por megafonía o cualquier otro medio de comunicación ya que aquello parecían las Ramblas rebosantes de curiosos que esperan conocer los rincones más recónditos de la ciudad.

Antes de la inyección, con una gasa impregnada de alcohol ha realizado las consecuentes acciones de limpieza de la zona. No hace falta decir el gustillo que sentía cuando el alcohol resbalaba sobre mi piel, llenando el oscuro agujero y remojando mis pelotillas. El escozor era indescriptible.

Luego la infiltración, y al terminar ésta, había que estar unos minutos aguantando una gasa contra mi agujero negro, por aquello de retener lo que supongo seria un hilillo de sangre. Pero claro, imaginaros la situación, mientras yo estoy con el culo “parriba”, un tío tiene metida su mano entre mis piernas durante unos interminables minutos. No me extraña que se excusara, yo también lo haría, puesto que supongo que el cuadro debía ser digno del surrealismo más exacerbado.

Después, quiero suponer que una doctora, y digo quiero suponer porque espero que no fuera la señora de la limpieza, a petición del médico, toma el relevo y restriega cariñosamente la gasa por mi ano. Coño!, que situación. Cuando terminará esto?

Supongo que para los médicos ésta es una situación “normal”, pero... Que caray! Mi culo es mi culo y uno no ha estado 54 años guardando la virginidad, como para que al menor descuido alguien monte una especie de Expo con mi trasero como principal atracción.

Nada más por ahora. Ah, sí! Si alguien tiene especial interés en verlo, solo tiene que decírmelo. Supongo que será el único que no lo ha visto, pero eso sí, antes consultar tarifa.

29 septiembre 2006

Sra Ministra, he salido. He ido a comprarme un piso.


Leo con gran asombro, las declaraciones de la ministra Trujillo, de las que se desprende que por fin ya podemos comprarnos el piso de nuestros sueños. Dice la noticia aparecida en el 20 minutos del día 20/09/2006:

La ministra Trujillo dice que la vivienda es cada vez más accesible

“Lo estamos haciendo perfectamente”, dijo la titular del Ministerio de Vivienda, Maria Antonia Trujillo, refiriéndose al Ministerio que encabeza. La ministra aseguró ayer que su política se ha convertido en un referente para otros países de la Unión Europea y América Latina.

Trujillo-que hizo estas declaraciones en Ginebra, donde asistió a una reunión de Naciones Unidas- afirmó que su Ministerio está consiguiendo “ese aterrizaje suave de los precios del que hablábamos al principio de la legislatura, y prueba de ello es que cada vez suben menos y las viviendas son cada vez más accesibles”.

La ministra también aseguró que mantiene el objetivo de que, cuando concluya esta legislatura, la vivienda se encarezca al mismo ritmo que avanza la inflación. “Cuando llegamos al Gobierno el precio de la vivienda subía más de un 19% (cada año) y ahora lo hace al 10%, algo que no había ocurrido en todos los años del boom inmobiliario”, destacó Trujillo.

“Lo estamos haciendo perfectamente”, dice la ministra y se queda tan ancha.

En ningún momento hace referencia a los auténticos motivos que promueven el freno en el aumento de los precios, como podrían ser el aumento de los tipos hipotecarios o la saturación del mercado entre otros. Lo ha conseguido su ministerio como por arte de magia y lo han hecho tan bien que los pisos que el año pasado eran inalcanzables ahora ya son accesibles. Es decir, que quien no se compra un piso es porque no le da la gana, porque ahora suben solo un 10% anual y no un 19% como antes. No tiene ninguna importancia que este “magnífico” 10% haya que acumularlo a los distintos 19% de los años anteriores.

Hay que ver lo quejicas que somos los españoles. Ahora que los pisos están por los suelos, en Barcelona, va un grupito de esos que nunca se conforman con nada y monta el pollo ante la Direcció General d’Habitatge (20 minutos del 29/09/2006). Digo yo que no se habrán enterado de que ya se pueden comprar los pisos a precios decentes.

¡Ah!, además podemos congratularnos puesto que la tendencia del IPC es claramente a la baja, por lo que, si seguimos así, no hará falta que en enero nos revisen los sueldos ya que nuestro poder adquisitivo se está disparando de una manera tan bárbara que nos podremos comprar todos los pisos que nos dé la gana.

En resumen. Esto es para flipar. Cada día observo como los ministros de un grupo se parecen más a los de sus opositores. “Lo estamos haciendo perfectamente”, “España va bien”, “Viva Honduras”...

¡Uf!, que jodido está el país.

28 agosto 2006

Los castigos del verano

El verano sigue avanzado. Conecto el televisor y me alejo en dirección a mi dormitorio a ponerme las zapatillas. De repente, oigo un alarido que resuena por toda mi casa. Me dirijo corriendo al comedor, que es de donde me ha parecido provenía el horrible grito.

¡Ha sido la tele!. En TV3 emiten Cantamanía. Un tío más feo que pifio está emulando al cantante de Sau. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Mis tímpanos son incapaces de resistir esa sarta de sonidos guturales absolutamente desafinados a los que los locutores del programa llaman “cantar”. El público, del mismo pueblo que el verdugo, aplaude histérico como si el pollo en cuestión hubiese hecho la actuación de su vida mientras yo me retuerzo de dolor, de oídos y de vientre, porque los bramidos que salen de la caja tonta me están haciendo más efecto que el Activia ese al Coronado.

Apago la tele. No puedo más. El sudor corre por mi frente y comienzan las preguntas:

¿Cómo es posible que permitan que un impresentable así tenga un espacio en la televisión que pagamos todos?.

¿Que pasa, que en verano vale todo?.

¿No tenemos ya bastante con el calor y los incendios que encima tienen que mortificarnos CADA DIA con el mencionado programilla?.

Claro, que si cambiamos de canal, no se yo... Si no encuentras tres especiales dedicados a los chorizos marbellíes te están metiendo refritos de series que ni en su estreno tuvieron ningún tipo de interés.

Las preguntas se suceden:

¿Quién me habrá mandado a mi conectar la tele, con lo feliz que era yo leyendo los correos de mis amigos?.

¿Para que narices me habré comprado yo el TDT?.

Al final una luz. ¡El TDT ha valido la pena, el domingo a las tantas de la noche emiten 24!.

25 agosto 2006

¡Dios mío, la hemos cagado!

Barcelona, un día cualquiera de un mes de verano, a una hora de esas que llamamos “decentes”, es decir, que no se ha puesto el sol.


Un amigo y yo estamos sentados en una terraza tomando una birra a la vez que hablamos de un tema tan apasionante como intrascendente. En eso, un misil nos pasa rozando. Levantamos las cabezas hacia arriba y vemos un cable eléctrico forradito de palomas, digo yo que mensajeras, pues observando el suelo, éste está lleno de “mensajes”.


Esos repugnantes animalitos, sólo comparables a las ratas y los escarabajos, están llenando las calles, plazas, cables eléctricos y cornisas de la ciudad.


Llevo leyendo un montón de años que el ayuntamiento hace o va a hacer no se qué para solucionar el tema de la aviación. Siempre leo pero nunca veo resultados.


Y claro, no podemos olvidarnos de esas viejecitas, (siempre suelen ser mujeres de edad), que cada día y a la misma hora, congregan un grupo numeroso de culos voladores ante la puerta de un edificio cualquiera y que curiosamente, nunca se trata de su propia casa, para alimentarles bien y conseguir así que sus ataques sean lo más agresivos posible. Esos culos diarreicos se sitúan en la zona un rato antes para ir descargando sus reservas sobre los sufridos transeúntes, en espera de llenar de nuevo el buche y volver a recargar sus recámaras de mierda.


Me pregunto si habría alguna forma de saber cual es la renta per cápita, hablando de culos naturalmente, de los habitantes de esta bonita ciudad?.


¡Dios mío, la hemos cagado!, lo más grave del tema es que al final, mi amigo y yo, hemos perdido el hilo de nuestra conversación y somos incapaces de recuperarlo. La caca asesina nos ha secado el cerebro. Malditas palomas, nos habéis jodido el rollo!.