29 septiembre 2006

Sra Ministra, he salido. He ido a comprarme un piso.


Leo con gran asombro, las declaraciones de la ministra Trujillo, de las que se desprende que por fin ya podemos comprarnos el piso de nuestros sueños. Dice la noticia aparecida en el 20 minutos del día 20/09/2006:

La ministra Trujillo dice que la vivienda es cada vez más accesible

“Lo estamos haciendo perfectamente”, dijo la titular del Ministerio de Vivienda, Maria Antonia Trujillo, refiriéndose al Ministerio que encabeza. La ministra aseguró ayer que su política se ha convertido en un referente para otros países de la Unión Europea y América Latina.

Trujillo-que hizo estas declaraciones en Ginebra, donde asistió a una reunión de Naciones Unidas- afirmó que su Ministerio está consiguiendo “ese aterrizaje suave de los precios del que hablábamos al principio de la legislatura, y prueba de ello es que cada vez suben menos y las viviendas son cada vez más accesibles”.

La ministra también aseguró que mantiene el objetivo de que, cuando concluya esta legislatura, la vivienda se encarezca al mismo ritmo que avanza la inflación. “Cuando llegamos al Gobierno el precio de la vivienda subía más de un 19% (cada año) y ahora lo hace al 10%, algo que no había ocurrido en todos los años del boom inmobiliario”, destacó Trujillo.

“Lo estamos haciendo perfectamente”, dice la ministra y se queda tan ancha.

En ningún momento hace referencia a los auténticos motivos que promueven el freno en el aumento de los precios, como podrían ser el aumento de los tipos hipotecarios o la saturación del mercado entre otros. Lo ha conseguido su ministerio como por arte de magia y lo han hecho tan bien que los pisos que el año pasado eran inalcanzables ahora ya son accesibles. Es decir, que quien no se compra un piso es porque no le da la gana, porque ahora suben solo un 10% anual y no un 19% como antes. No tiene ninguna importancia que este “magnífico” 10% haya que acumularlo a los distintos 19% de los años anteriores.

Hay que ver lo quejicas que somos los españoles. Ahora que los pisos están por los suelos, en Barcelona, va un grupito de esos que nunca se conforman con nada y monta el pollo ante la Direcció General d’Habitatge (20 minutos del 29/09/2006). Digo yo que no se habrán enterado de que ya se pueden comprar los pisos a precios decentes.

¡Ah!, además podemos congratularnos puesto que la tendencia del IPC es claramente a la baja, por lo que, si seguimos así, no hará falta que en enero nos revisen los sueldos ya que nuestro poder adquisitivo se está disparando de una manera tan bárbara que nos podremos comprar todos los pisos que nos dé la gana.

En resumen. Esto es para flipar. Cada día observo como los ministros de un grupo se parecen más a los de sus opositores. “Lo estamos haciendo perfectamente”, “España va bien”, “Viva Honduras”...

¡Uf!, que jodido está el país.

28 agosto 2006

Los castigos del verano

El verano sigue avanzado. Conecto el televisor y me alejo en dirección a mi dormitorio a ponerme las zapatillas. De repente, oigo un alarido que resuena por toda mi casa. Me dirijo corriendo al comedor, que es de donde me ha parecido provenía el horrible grito.

¡Ha sido la tele!. En TV3 emiten Cantamanía. Un tío más feo que pifio está emulando al cantante de Sau. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Mis tímpanos son incapaces de resistir esa sarta de sonidos guturales absolutamente desafinados a los que los locutores del programa llaman “cantar”. El público, del mismo pueblo que el verdugo, aplaude histérico como si el pollo en cuestión hubiese hecho la actuación de su vida mientras yo me retuerzo de dolor, de oídos y de vientre, porque los bramidos que salen de la caja tonta me están haciendo más efecto que el Activia ese al Coronado.

Apago la tele. No puedo más. El sudor corre por mi frente y comienzan las preguntas:

¿Cómo es posible que permitan que un impresentable así tenga un espacio en la televisión que pagamos todos?.

¿Que pasa, que en verano vale todo?.

¿No tenemos ya bastante con el calor y los incendios que encima tienen que mortificarnos CADA DIA con el mencionado programilla?.

Claro, que si cambiamos de canal, no se yo... Si no encuentras tres especiales dedicados a los chorizos marbellíes te están metiendo refritos de series que ni en su estreno tuvieron ningún tipo de interés.

Las preguntas se suceden:

¿Quién me habrá mandado a mi conectar la tele, con lo feliz que era yo leyendo los correos de mis amigos?.

¿Para que narices me habré comprado yo el TDT?.

Al final una luz. ¡El TDT ha valido la pena, el domingo a las tantas de la noche emiten 24!.

25 agosto 2006

¡Dios mío, la hemos cagado!

Barcelona, un día cualquiera de un mes de verano, a una hora de esas que llamamos “decentes”, es decir, que no se ha puesto el sol.


Un amigo y yo estamos sentados en una terraza tomando una birra a la vez que hablamos de un tema tan apasionante como intrascendente. En eso, un misil nos pasa rozando. Levantamos las cabezas hacia arriba y vemos un cable eléctrico forradito de palomas, digo yo que mensajeras, pues observando el suelo, éste está lleno de “mensajes”.


Esos repugnantes animalitos, sólo comparables a las ratas y los escarabajos, están llenando las calles, plazas, cables eléctricos y cornisas de la ciudad.


Llevo leyendo un montón de años que el ayuntamiento hace o va a hacer no se qué para solucionar el tema de la aviación. Siempre leo pero nunca veo resultados.


Y claro, no podemos olvidarnos de esas viejecitas, (siempre suelen ser mujeres de edad), que cada día y a la misma hora, congregan un grupo numeroso de culos voladores ante la puerta de un edificio cualquiera y que curiosamente, nunca se trata de su propia casa, para alimentarles bien y conseguir así que sus ataques sean lo más agresivos posible. Esos culos diarreicos se sitúan en la zona un rato antes para ir descargando sus reservas sobre los sufridos transeúntes, en espera de llenar de nuevo el buche y volver a recargar sus recámaras de mierda.


Me pregunto si habría alguna forma de saber cual es la renta per cápita, hablando de culos naturalmente, de los habitantes de esta bonita ciudad?.


¡Dios mío, la hemos cagado!, lo más grave del tema es que al final, mi amigo y yo, hemos perdido el hilo de nuestra conversación y somos incapaces de recuperarlo. La caca asesina nos ha secado el cerebro. Malditas palomas, nos habéis jodido el rollo!.