07 julio 2007

El webmaster pederasta

Como supongo ya sabéis, soy el webmaster de laotrabarcelona.com. Seguro que ninguno de vosotros os habéis puesto a pensar que riesgos conlleva esta misión. Pues no os creáis que sea fácil, no. Veréis:

Nos disponemos a dar un paseo, mis dos muletas, mi cámara fotográfica y yo. Mis dos muletas puesto que tuve un esguince en un pie y todavía no estoy recuperado. Mi cámara, compañera de fatigas que me permite ilustrar la web y yo, porque sin mí, mis muletas y mi cámara se niegan a salir.

Hete aquí que con todas las dificultades que conlleva tener las dos manos ocupadas, pasito a pasito, foto a foto, llego a un parque de la ciudad. Y aquí continúo la sesión fotográfica. Me doy una vuelta por el parque fotografiando todo lo fotografiable desde los máximos ángulos que me permite mi mermada movilidad.

En esto, cuando ya estoy terminando, se me presenta una pareja de agentes de la autoridad y me comunican que han recibido una denuncia en el sentido de que alguien se está dedicando a hacer fotos a los niños que están jugando en el parque y resulta ser que ese alguien soy yo…

Mi primera reacción es de sorpresa, que poco a poco va derivándose en indignación.

-¿Pero a que punto hemos llegado? ¿Es que nos hemos vuelto todos locos?

Me explican que una señora es la que ha notificado mis “fechorías”.

Le explico al agente que soy webmaster de un sitio dedicado a la ciudad y que hago fotos en parques, monumentos y todo aquello que pueda ser mostrable a mis visitantes. Le ofrezco también la cámara para que revise las fotografías, presumible prueba del delito para la denunciante.

Me cago en todo porque uno sale a hacer fotografías por ahí y alguna histérica con los niveles de locura desbordados por prestar una atención desmesurada a los programas basura de la televisión, se cree en el derecho y la obligación de lapidarlo y encima sin dar la cara. Me hubiera gustado oír sus disculpas una vez comprobado el contenido de la cajita, pero la señora en cuestión bien se ha preocupado de desaparecer orgullosa por su triunfo, supongo que con la cara esa que se les pone a los imbéciles que se creen portadores de la justicia y la moral y que son incapaces de reconocer y rectificar sus errores aún cuando estos queden claramente demostrados.

Intento ponerme en la mente de la justiciera del parque y me imagino que la señora, habrá pensado que mi cojera no es más que un disfraz para pasar inadvertido. Mis muletas dos armas camufladas para defenderme en caso de ser perseguido por la fuerzas del orden y que en realidad, corro como un galgo y que mi barriga y mi calva son postizas. ¡Fachada, todo es fachada! El pederasta del parque utiliza estas tretas para engañar a la gente de bien, pero a mí, a la justiciera del parque, ¡no me la pega!

Resumiendo. Es preocupante lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Todos nos estamos convirtiendo en el gran hermano. Todos nos creemos superhéroes que tenemos la obligación de meter las narices en la casa del vecino y si algo no nos gusta, quemar la casa con él dentro. ¡Por si acaso!

Determinados medios de comunicación favorecen extraordinariamente estas actitudes. Solamente hacen que provocar juicios paralelos ante cualquier evento de la sociedad. Que si la Pantoja tal, que si la pobre Encarna Sánchez hizo o deshizo tal o cual cosa… Triste, realmente triste… ¡y peligroso!

Como las cosas sigan así, vaticino que no pasará mucho tiempo hasta que algún desgraciado sea linchado en cualquier plaza de cualquier pueblo. Lo peor de todo, es que a esto ya no se le ve marcha atrás.

¡Que le vamos a hacer! De todas formas gracias queridos lectores. Os invito a disfrutar de las fotografías que tomé en aquel parque y de muchas otras en laotrabarcelona.com y ahora os dejo, que me voy a poner la gabardina y me voy a ir por ahí a asustar a cuatro histéricas deseosas de hacer la buena obra del día.

19 febrero 2007

El sorteo maldito

Diario 20 minutos de 19/02/2007

Que demonios hay que hacer para conseguir un piso?.

Dice la noticia, que tras siete horas de sorteo, va el Sr. Notario y se equivoca al apuntar un número, dejando sin piso a uno de los agraciados.
  • Digo yo que agraciado, lo que se dice agraciado no lo parece mucho.
Dice la noticia que el Ayuntamiento de Barcelona se plantea cambiar el sistema de sorteo.
  • Digo yo que quizás, lo primero que deberían plantearse es cambiar de notario
Dice la noticia que el representante del Ayuntamiento de Barcelona, descarta que se compense de alguna manera a la persona afectada.
  • Digo yo que, si se trata de uno de esos "chiquillos" de treinta y tantos que como otros muchos tiene que vivir en casa de los padres porque no puede permitirse pagar una hipoteca, al menos deberían compensar a los padres.
Dice la noticia que "lo importante" es que el Ajuntament dispone de los medios, en este caso la grabación del sorteo, para "verificar y detectar que las personas que tienen un número válido puedan acceder a una vivienda"
  • Digo yo que de que sirve esto si no se va a compensar al poseedor de ese número válido, que no va poder acceder a la vivienda.
Dice la noticia que para sortear 1509 pisos estuvieron más de siete horas
  • Digo yo que después de siete horas de machaqueo la puede cagar el notario y hasta el mas pintado.
Dice la noticia...

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Como consuelo queda lo que dijo la ministra hace un tiempo, "los pisos cada vez son mas accesibles" (ver artículo Sra. ministra, he salido. He ido a comprarme un piso) y posiblemente, el poseedor del número 0241 ya no dependa del piso del sorteo y casi casi seguro que ni se ha enfadado.

Pero hay un detalle que me tiene intrigado. Dicen que tienen la grabación del sorteo (no se si en formato DVD o CD). Pues como decía un famoso ex-ministro, "manda güevos", seguro que estos soportes han pagado el canon a la SGAE, lo que en resumen nos viene a decir que hasta de los sorteos de los pisos de protección oficial sacan tajada. Es que puedes mirar donde quieras, porque están en todas partes. Hay que ver como ha cambiado la religión!

08 febrero 2007

Con el culo en pompa (basado en una historia real)

Hoy he vivido una situación un tanto extraña.

Veréis, hace unos meses que tenia molestias en el cóxis, ese huesecillo ubicado allí donde termina la espalda; vamos, la rabadilla, como también se le conoce.

El caso es que he ido al hospital a que me visitara el traumatólogo y después de unas cuantas preguntas, me ha propuesto hacerme una infiltración. En ese momento es cuando ha comenzado mi aventura.

El doctor, muy amable el hombre, me ha hecho tumbar en una camilla con el culo en pompa para poder hacer su trabajo, pero lo curioso del caso es que ha dejado una de las puertas del consultorio abierta de par en par. Desde mi sitio, veía a otros pacientes visitándose en otras consultas y evidentemente, ellos podían verme a mi, todo eso a parte de un sinfín de personas que circulaban por esa especie de “patio interior” lleno de puertas traseras.

Constantemente había gente que entraba y salía de la consulta donde yo era atendido, y el doctor, abocado a mi culo, se excusaba sin cesar, supongo que se sentía tan violento como yo mismo.

-Estoy haciéndole una infiltración en el cóxis – decía a las distintas e inacabables visitas; no sé si por puro cachondeo o simplemente para que su honor (y el mío) no quedaran mancillados.

Creo que no solamente se lo decía a los que entraban, sino también a cualquiera que circulaba por allí. Hasta quizás lo han anunciado por megafonía o cualquier otro medio de comunicación ya que aquello parecían las Ramblas rebosantes de curiosos que esperan conocer los rincones más recónditos de la ciudad.

Antes de la inyección, con una gasa impregnada de alcohol ha realizado las consecuentes acciones de limpieza de la zona. No hace falta decir el gustillo que sentía cuando el alcohol resbalaba sobre mi piel, llenando el oscuro agujero y remojando mis pelotillas. El escozor era indescriptible.

Luego la infiltración, y al terminar ésta, había que estar unos minutos aguantando una gasa contra mi agujero negro, por aquello de retener lo que supongo seria un hilillo de sangre. Pero claro, imaginaros la situación, mientras yo estoy con el culo “parriba”, un tío tiene metida su mano entre mis piernas durante unos interminables minutos. No me extraña que se excusara, yo también lo haría, puesto que supongo que el cuadro debía ser digno del surrealismo más exacerbado.

Después, quiero suponer que una doctora, y digo quiero suponer porque espero que no fuera la señora de la limpieza, a petición del médico, toma el relevo y restriega cariñosamente la gasa por mi ano. Coño!, que situación. Cuando terminará esto?

Supongo que para los médicos ésta es una situación “normal”, pero... Que caray! Mi culo es mi culo y uno no ha estado 54 años guardando la virginidad, como para que al menor descuido alguien monte una especie de Expo con mi trasero como principal atracción.

Nada más por ahora. Ah, sí! Si alguien tiene especial interés en verlo, solo tiene que decírmelo. Supongo que será el único que no lo ha visto, pero eso sí, antes consultar tarifa.