Como tantas otras personas de mi generación, tengo 57 años y trabajo desde que cumplí los 14, es decir que a fecha de hoy llevo cotizando cuarenta y tres años a la Seguridad Social.
En estos cuarenta y tres años, he aportado mi granito de arena para que el sistema de pensiones mejorara las condiciones de nuestros padres y abuelos. También mi pequeña aportación sumada a la de las los demás trabajadores ha permitido ampliar la cobertura de la Seguridad Social a todos los ciudadanos. Hasta aquí, todo correcto, pero mira por donde ahora se nos plantea que como el gasto público cada vez es mayor, la solución para resolverlo es que sigamos pagando los de siempre simplemente a base de alargar nuestra vida laboral.
¿Que significa esto? Pues muy sencillo. Un ahorro importante para las arcas de la Seguridad Social al retrasar el inicio del pago de pensiones para este grupo de trabajadores. Por el contrario, para nosotros, representa retrasar la apertura de puertas al mercado laboral a nuestros propios hijos, lo que significa que éstos tengan que seguir viviendo a nuestra costa. Efectivamente, esto es mucho más barato para las arcas del Estado que jubilarnos y permitir que nuestros hijos trabajen, pero también es más costoso para nuestro bolsillo y naturalmente, más descorazonador para nuestros chavales.
¿Dónde está esa sociedad del bienestar que ayudamos a construir? ¿Cuantos presidentes, ministros, consejeros, subsecretarios, diputados, senadores, directores generales, concejales y demás chupópteros se han llenado los bolsillos con el fruto de nuestro esfuerzo? Señores, si cualquiera de nosotros tuviéramos el sueldo que tienen Uds., les aseguro que no nos importaría en lo más mínimo alargar la edad de nuestra jubilación no hasta los 67 sino hasta los 120 años, por que sabemos que la pensión de jubilación en ningún caso nos compensaría lo que el Estado, la Comunidad Autónoma, el Ayuntamiento o quién fuera nos pagarían si continuaramos en activo. Quiere decir esto que si muchos de estos personajes siguen en activo hasta los 70 años, que parece ser la edad máxima de jubilación que contempla nuestra legislación para los cargos públicos, le cuestan más dinero al Estado que si los obligaran a jubilarse a los 65, pero claro, ese tipo de ahorro no interesa y como estamos hablando de clases privilegiadas eso no se tiene en cuenta. Es más fácil joder a los de siempre que ya están acostumbrados...
Total, centrándome en mi caso, cuando me llegue la edad de jubilación, que será a los 66 años (cuestión del año en que nací), como otros muchos de mi generación, llevaré cotizados a la Seguridad Social un total de 52 años, claro está, siempre que a otro político vividor no se le ocurra seguir exprimiéndonos todavía más para poder seguir disfrutando de sus privilegios. Como mínimo, espero que no hayan dilapidado las arcas de la Seguridad Social y se nos retorne algo de lo que a lo largo de nuestra vida nos ha correspondido aportar. Simplemente se trata de una cuestión de justicia.
01 febrero 2010
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2 comentarios:
Esto es muy fuerte. Yo aunque prejubilado, pago un pastón a la SS every mes y mi madre está recibiendo 600 € de pensión, que ya me dirás cómo se lo hace "pa" vivir.
en fin un desastre.
Me lo he pasado muy bien viendo tu página, pero aún no he encontrado tu música.
Un abrazo
Angel
La verdad es que es una auténtica vergüenza como masacran a los pobres jubilados. Ahora para mas inri les van a congelar las pensiones mientras que paralelamente van a subir los impuestos. Mientras, toda esa fauna de exprimidores (banqueros, teddys bautistas, altos cargos, etc.) se retiran con unas pensiones escandalosas y nadie tiene cojones de meter mano ahí.
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